120 AÑOS DE REVOLUCIÓN ALFARISTA

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La Revolución Liberal inició el 5 de junio de 1895, cuando Eloy Alfaro derrocó, en Guayaquil, al presidente interino Vicente Lucio Salazar y se nombró Jefe Supremo.  El 17 de enero de 1897 es nombrado Presidente Constitucional, cargo que ejerció hasta el 1 de septiembre de 1901. En 1906 se opuso al gobierno de Lizardo García. El 17 de enero de ese año se proclama Jefe Supremo y gobernó hasta el 12 de agosto de 1911. Durante sus mandatos se realizaron los cambios más trascendentales de la historia del Ecuador.  Alfaro separó a la Iglesia del Estado y con esto instauró derechos fundamentales para los ecuatorianos como el matrimonio civil y legalización del divorcio, la institución del  laicismo y el derecho a la educación, así como la construcción de hospitales y escuelas gratuitas. Creó el Registro Civil. La Constitución alfarista estableció la libertad de cultos, proclamó la igualdad ciudadana ante la ley y derogó la pena de muerte. Su legado fue la defensa de los valores democráticos, la unidad nacional y la integridad territorial del Ecuador, del laicismo y la modernización de la sociedad ecuatoriana, por medio de nuevas ideas, de la educación y de sistemas de transporte y comunicación. Uno de sus mayores legados es la construcción del Ferrocarril Transandino que unió las ciudades de Guayaquil y Quito. La Revolución Alfarista  incorporó a la mujer al espacio público y el reconocimiento de la ciudadanía para las minorías. Referente histórico El general Eloy Alfaro, el “Viejo Luchador”, constituye un referente histórico para el pueblo ecuatoriano por ser líder y propulsor de una de las gestas revolucionarias más trascendentales que dejaron un amplio legado histórico en el Ecuador. Esta revolución que ocurrió hace 120 años cambió el destino de toda una nación. Históricamente, el 5 de mayo de 1895 se proclamó a Eloy Alfaro jefe Supremo de la Nación, pero como fue en Chone-Manabí, esta declaración nacional no fue tan valiosa o tan importante como la que ocurre en Guayaquil el 5 de junio de 1895. La mañana del 28 de enero de 1912, una multitud de conservadores que temían a las ideas de Alfaro ingresaron en la cárcel en la que se encontraba apresado, para lincharlo. Después de arrastrarlo por las calles de Quito llevaron su cuerpo hasta el parque El Ejido para incinerarlo en la “Hoguera Barbara”, llamada así por el escritor Alfredo Pareja Diezcanseco. Ese día también murieron, en manos de la turba, sus hermanos Flavio y Medardo Alfaro, Luciano Coral, Ulpiano Páez y Manuel Serrano. Después de 120 años de iniciado el camino a la irreversible transformación, hoy, los hijos de Alfaro seguimos en pie de lucha para concluir con esta revolución por la dignidad. De ahí que la mejor forma de rendir tributo a la memoria del “Viejo Luchador”, es seguir su ejemplo, dejando hasta la vida por la reivindicación de las causas populares!

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