¡BASTA DE LEYES DE MANO DURA, DEFENDAMOS EL PRINCIPIO DEL INTERES SUPERIOR DEL NIÑO!

“La democracia es a la vez un ideal y una realidad. Como ideal, posee características de utopía; por eso siempre está abierta hacia arriba y hacia adelante, incluyendo todas las esferas en las que se encuentre el otro: la relación hombre-mujer, la familia, la escuela, la comunidad, el sindicato, el movimiento social, el gobierno de una sociedad… Se trata de la democracia como valor universal: una democracia sin fin, siempre por construir. En cuanto utopía, es inalcanzable, lo cual no significa que no haya que buscarla constantemente mediante procesos de perfeccionamiento”.
Leonardo Boff
El Perú, nuestra Patria, es un espacio social y geográfico incomparable e inigualable, con ingentes recursos naturales y una rica biodiversidad, además de poseer un rico y envidiable capital cultural (Bourdieu 2005), que muchos otros países quisieran tener. Sin embargo, en los umbrales del siglo XXI, somos una sociedad desigual, injusta, desintegrada, fracturada, indiferente e indolente; pero lo más grave de todas estas cuestiones, es que el Estado ha sido y sigue ocupado y capturado, por una casta política incapaz, sin proyecto histórico y encima corrupta. Esta situación a la que hemos llagado, lamentablemente, ha sido fomentada e institucionalizada desde los años de la república, por la acción social, tanto de caudillos civiles y militares, en contubernio y complicidad, con los grupos de poder económico, que han usufructuado y desangrado históricamente los recursos naturales y los dineros del erario nacional, a costa del sufrimiento y exclusión de millones de ciudadanos sencillos y humildes.
Por otra parte, no podemos negarnos en reconocer, que las dos herencias más espectaculares y trascendentales, que nos dejó el violento y el bárbaro siglo XX, fue en primer lugar, la democracia como un ideal y realidad por perfeccionar, sistema cuya razón de ser, es la búsqueda del bienestar social y económico para todos los peruanos, y en especial, para ofrecer una vida digna a los niños, niñas y adolescentes de Todas las Sangres, para que puedan gozar de una mejor calidad de vida, y por ende, convivir digna y gozosamente; y en segundo lugar, la aprobación por todos los Estados del mundo, de la Convención sobre los Derechos del Niño (20 de noviembre de 1989), que dicho sea de paso, es considerada un tratado internacional de carácter vinculante para todos los Estados Parte, entre ellos el Perú. Para muchos estudiosos, la Convención sobre los Derechos del Niño, es la revolución francesa con doscientos años de atraso, porque por primera vez en la historia de la humanidad, se reconoce a todos los seres humanos que tienen menos de 18 años de edad, como sujetos de derechos; y como tal, beneficiarios y usufructuarios del ideal democrático, tan venida a menos en nuestro país.
No obstante, las dos herencias que nos dejó el siglo XX: la democracia y la Convención sobre los Derechos del Niño, actualmente, en el Perú, así como en muchas otras sociedades de nuestro continente, estamos asistiendo a la crisis de la familia, la comunidad y la misma sociedad, que lamentablemente está cebada no sólo de violencia indirecta o estructural (Johann Galtung), sino también, de violencia simbólica (Bourdieu 2000), y violencia silenciosa (Forrester, 2002), que se manifiesta en todos los espacios de nuestra vida social. Es por ello, que ahora, estamos siendo desbordados por la delincuencia adolescente juvenil, que está poniendo en cuestión la seguridad ciudadana y la paz social, no sólo en Lima Metropolitana y el Callao, sino también, en las ciudades intermedias de la Costa, el Ande y la Amazonía de nuestro país.
Ante este inaceptable estado de la cuestión, cabe preguntarse: ¿por qué en un país que tiene un inusitado crecimiento económico, los niveles de desigualdad y marginalidad, son más que alarmantes y asfixiantes?, ¿los legisladores y gobernantes de toda laya, qué acciones han emprendidito para diseñar políticas sociales preventivo promocionales para evitar el avance incesante y peligroso de la delincuencia adolescente juvenil?, ¿los medios de comunicación concentrados y no concentrados, qué función educativa cumplen para humanizar y educar a la sociedad peruana?, ¿hasta cuándo vamos seguir soportando el cinismo y demagogia de la casta política, que pretende combatir la delincuencia adolescente juvenil, con leyes de mano dura?
La situación de marginalidad y exclusión, en la que actualmente sobreviven los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, debería llamarnos la atención, con la finalidad de reflexionar seriamente e iniciar una acción colectiva de grandes proporciones, para reencantar el rol de la familia, la comunidad y la misma sociedad, para de este modo exigir al Estado y el gobierno, el diseño de políticas sociales preventivo promocionales, en cuyo corazón se privilegie el binomio educación y trabajo, por ser dos grandes organizadores de la vida social de los adolescentes y jóvenes.
Algunos datos sobre el crecimiento de la marginalidad y la delincuencia, tiene que llamarnos la atención. En efecto, según la Gerencia de Centros Juveniles del Poder Judicial, el año 2014, 5,201 adolescentes y jóvenes entre los 14 y 18 años infringieron la ley penal; 2,597 cometieron ilícitos de robo y robo agravado; 660 cometieron hurto; 283 se vieron involucrados en tráfico ilícito de drogas-TID; 91 en pandillaje; y 11 en secuestros; pero otro dato aún más alarmante, es que según el Instituto de Salud Mental Honorio Delgado, el año 2014, se suicidaron niños y adolescentes entre 12 y 14 años de edad; y un millón 700 mil personas sufren de depresión y otros males de salud mental.
Hoy en día vivimos en una sociedad injusta, desintegrada, indiferente e indolente, ante la fragmentación social y la pérdida de los vínculos sociales. La sociedad peruana es una sociedad totalmente farandulizada, gracias a la dictadura de los medios de comunicación concentrados y no concentrados, que cotidianamente ocupan nuestras conciencias y, nos impiden analizar la problemática social, económica y política. No permiten que nos demos cuenta que la actual democracia es excluyente, debido a que la exclusión social es consecuencia no sólo de la dinámica de la economía de libre mercado, sino también de las políticas estatales asistencialistas y el régimen político de una democracia autoritaria. Toda esta situación, agravada por la política económica neoliberal que se aplica desde 1990, que dicho sea de paso, no ha resuelto los problemas endémicos del crecimiento y la inclusión social. Asistimos, a la caída de los ingresos con desocupación e informalidad masiva, aumento exponencial de la desigualdad y pobreza, ampliación de la marginalidad y transformación de la marginalidad en exclusión.
Pero como siempre en el Perú, la casta política de toda laya, frente al desencanto y desesperación de la ciudadanía ante la falta de seguridad ciudadana, propone soluciones trasnochadas y demagógicas, como por ejemplo con la promulgación del Decreto Legislativo N° 1204, que modifica el Código de los Niños y Adolescentes Ley N° 27337, con la coartada de regular las sanciones a los adolescentes infractores de la ley penal, propone la privación de la libertad de 6 a 10 años, para los adolescentes entre los adolescentes de 14 y 16 años de edad. Sin embargo, cabe denunciar que este Decreto Legislativo N° 1204, colisiona con los postulados y principios de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Esta tendencia autoritaria, de parte de la casta política y todos los candidatos neoliberales, que pretenden dirigir las riendas de nuestro país, tiene que ser rechazada en las elecciones del año 2016. Nuestro deber, como defensores de los derechos del niño, es exigir al Estado y el gobierno, políticas sociales preventivo promocionales, que centren su acción en proteger integralmente a la familia y a los niños, niñas y adolescentes. No deberíamos permitir que el Perú, nuestra Patria querida, se convierta en una inmersa cárcel, donde los adolescentes y jóvenes hagan su pregrado en los mal llamados Centros Juveniles, y su posgrado, en esos inmensos galpones humanos (Bauman 2001), que son las cárceles como San Juan de Lurigancho, Castro Castro, etc. ¡No permitamos que ello suceda!
Lima, 27 de septiembre de 2015.

Texto escrito por: Enrique M. Jaramillo García

Tomado de: https://www.facebook.com/albamov/posts/1641189876119954

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