Gerardo Rojas, vocero del Parlamento de la Comuna Socialista Ataroa y ex viceministro de Economía Comunal del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y los Movimientos Sociales declaró que ante la venideras elecciones parlamentarias del 6 de diciembre en Venezuela “lo que suceda en las elecciones de Argentina incidirá aquí, y ambas marcarán los ataques del enemigo internacional contra Dilma Rousseff. Esto, junto a la nueva arremetida contra la revolución ciudadana en Ecuador, donde una suerte de oposición sale a disputar y “calentar” la calle”.

Esta es una entrevista tomada de “Notas periodismo popular” publicada en su sitio web http://notas.org.ar/2015/11/18/elecciones-mas-complicada-revolucion-bolivariana/

– ¿Cómo fue el proceso de conformación de la Comuna Socialista Ataroa?

– Ataroa tiene siete años de lucha y construcción. Fue de las primeras que se constituyeron en el país y permitió la articulación de consejos comunales y organizaciones sociales. Tuvo existencia previa a las leyes del poder popular y se fue formando bajo la lógica de la democracia participativa y protagónica.

Previo a la conformación estábamos los grupos de mujeres, los de la comunicación popular, los del área cultural. Hicimos síntesis en los consejos comunales, de la mano de voceros provenientes de organizaciones de las luchas de los ’60, ’70, ’80. Esta comunidad tiene más de 40 años, luchó contra las privatizaciones de los servicios básicos en los ’80 y ’90.

Creo que todo este acervo fue el que permitió construir confianza de forma rápida, sin obviar las diferencias y conflictos, pero dio la posibilidad de hacer una síntesis entre los voceros de tradición organizativa, junto a las compañeras y compañeros que por primera vez se sumaban a una organización territorial.

– ¿Y cómo llegaste a ser viceministro?

– Hace más de dos años, cuando Reinaldo Iturriza estaba como ministro de las Comunas, convocó a organizaciones sociales y a expresiones del poder popular a sumarnos a un espacio de gestión del ministerio.

Primero asumí la dirección del ministerio en el Estado Lara, que contiene la mayor cantidad de comunas registradas en el país y una larga tradición organizativa. En esta dirección hicimos cosas muy importantes, trabajamos para desarrollar el ejercicio de legislación popular. La constitución de la comisión de comunas fue clave, ya que permitió trazar líneas de trabajo, sistematizar y avanzar en una política que reconozca los vacíos que plantea la ley y los resuelva.

Junto con Reinaldo, las comunas y sectores populares pudimos determinar políticas nacionales en mesas de trabajo. Siempre llegábamos con propuestas concretas, producto de la experiencia comunal.

Luego asumí la dirección nacional de regiones que me permitió tener una mirada nacional y hacer aportes a la creación del Consejo Presidencial del Gobierno Popular de las Comunas (CPGPC). Este último es una de las experiencias más importantes en temas de participación y corresponsabilidad política. Como lo soñó e impulsaba Chávez, se trató de constituir mecanismos de interlocución con el pueblo organizado para generar políticas públicas; y tensionar las contradicciones entre el Estado, el gobierno, la burocracia y la organización popular chavista.

Cuando asume Elías Jaua como ministro, continué en la constitución la Unidad de Apoyo al CPGPC y después asumí el viceministerio de Economía Comunal, donde desarrollamos -junto a un equipo de diversas organizaciones sociales- la tarea de levantar los planes de siembra y vincularlos con el CPGPC para desarrollar corresponsabilidad política en planificación. A pesar de los contratiempos, profundizamos algunas líneas y financiamos más de 67 mil hectáreas de siembra en 180 comunas del país, bajo la lógica de gestión del autogobierno comunal.

En poco tiempo se dio una demostración de que hay posibilidades económicas reales para la construcción de socialismo. Para nosotros es la posibilidad única de derrotar la guerra económica y construir nuevas relaciones de producción que sustenten al socialismo.

– ¿Cuál es tu balance del trabajo realizado en el ministerio?

– Hago un balance positivo de lo personal y del equipo de trabajo que fue parte del diseño de las políticas y las acciones que desarrollamos.

Nunca había estado en instituciones del gobierno revolucionario, sólo participaba apoyando a la revolución como militante. Fue un espacio en el que nunca me sentí cómodo, ajeno en muchas de sus dinámicas, no por una cuestión purista, sino -más bien- de donde elijo accionar en el momento político. Se hicieron cosas interesantes y me siento orgulloso de ser parte de las comunas, del ministerio, del gobierno, incluyendo -por supuesto- al presidente Maduro, que contribuyó a avanzar en una práctica comunal, ubicando a la comuna como sujeto político necesario para la revolución y su defensa.

Aún así, siempre estaba mi idea de regresar, la necesidad de cerrar ese ciclo y volver al espacio territorial, a la Comuna Socialista Ataroa, donde soy vocero del parlamento.

– Entonces volviste a la comuna.

– Consideré importante regresar a la comuna para poder mirar a la misma con otra óptica, con la experiencia del ministerio, las tensiones que se viven internamente de las incapacidades y posibilidades que tiene el mismo Estado y burocracia en función de resolver.

Creo que son importantes las políticas nacionales y los apoyos del ministerio, sin embargo el desafío está en consolidar las vocerías para que el autogobierno pueda capitalizar las posibilidades de la revolución. Por eso estoy reincorporándome en las sesiones del parlamento como militante político territorial, lo que he sido toda mi vida.

– ¿Cuál es la estrategia de las comunas de la cara a las elecciones del 6 de diciembre?

– Es un consenso en el campo político venezolano, que esta es la elección más complicada, con mayor dificultad para la revolución bolivariana. En este marco, las comunas tienen una tarea fundamental vinculada a la capacidad de movilización en los territorios y la convocatoria por parte de liderazgos frescos, legítimos.

La capacidad organizativa de los consejos comunales, las comunas, las organizaciones sociales y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y el Gran Polo Patriótico (GPP), coinciden en el barrio ya que la misma gente que lleva a cabo estrategias como el 1×10 desde las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH) son los que participan de los consejos comunales.

Se busca la unidad del territorio de todas las fuerzas políticas que tienen capacidad de movilización y de convencer en circunstancias adversas -como es hoy lo económico-, a la mayoría del pueblo para que participe. Una vez más, la articulación para la organización del voto exige la unidad del pueblo.

La oposición está muy alegre con los datos nacionales de encuestas, pero ésta no es una elección nacional. Se eligen candidatos nacionales, pero sobre circuitos territoriales, entonces no necesariamente una encuesta nacional va a dar el reflejo de los resultados regionales.

No es una excusa para justificar lo que va a decir el enemigo, acusándonos de ser antidemocráticos y hacer trampa, sino que es real: los circuitos están construidos dependiendo su espacio geográfico y las tradiciones organizativas. Hacer una media nacional sobre esta elección es una farsa.

En conclusión, las comunas se suman para el triunfo popular; tanto desde la lógica electoral, como actor clave para la derrota del enemigo y el alcance de una victoria estratégica. Esta victoria debe darse este 6 de diciembre por la renovación de la Asamblea Nacional y en la construcción de una autonomía política y económica, que demuestre que la revolución bolivariana continúa y es irreversible.

– ¿Qué análisis hacés de la coyuntura frente a las elecciones?

– Hay que analizarla con el contexto internacional. Estamos viviendo un momento de duro ataque en lo interno, con la amenaza militar de los gringos, demostrando que están dispuestos a intervenir en la revolución bolivariana.

A su vez, lo que suceda en las elecciones de Argentina incidirá aquí, y ambas marcarán los ataques del enemigo internacional contra Dilma Rousseff. Esto, junto a la nueva arremetida contra la revolución ciudadana en Ecuador, donde una suerte de oposición sale a disputar y “calentar” la calle.

En este marco de agresión por parte de la derecha continental imperialista, arremeten contra la revolución bolivariana con la amenaza militar directa y el financiamiento y apoyo a las fuerzas internas de la oposición. Esto es complicado, y que se enfoque el tema electoral en “si vamos a tener más o menos diputados en la Asamblea Nacional”, es una lectura muy reducida de lo que está en juego el 6D.

El campo popular, como siempre, está presto a la disputa electoral y a la defensa de la revolución en las calles; hay probabilidades de que el enemigo se aproveche provocando disturbios y muertes para desestabilizarnos.

Lo que suceda a nivel continental es parte de un plan que está orquestado y busca frenar los avances, más o menos revolucionarios, en el sur. La tensión en este momento se conjuga en la lucha que se da en pos de reequilibrar la fuerza a favor o en contra del campo popular, y es aquí donde la revolución bolivariana juega un papel estratégico que se ha venido desarrollando los últimos años en Latinoamérica.

Leticia Labaké, desde Caracas – @letilabake

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